Palabras para todos

Por: Juan Sebastián Casas

 

Fonemas. Letras. Palabras. Oraciones. Textos: orales, gráficos o escritos. Libros: cortos, largos, nuevos o antiguos. Más palabras, muchas más palabras. Todas las unidades de análisis de cada nivel de estudio o disciplina de la lengua. Todo, absolutamente todo lo que vincule la magia de las palabras (y no me canso de escribir la palabra: “palabras”), y que se concluya en un libro, será bienvenido en la FILBo 2018.

“Feria del libro”, tres palabras que amurallan millones de palabras e historias, y que estrechan lazos entre Bogotá y el mundo. Sí, tres palabras que transportan, refugian, elevan y hasta extasían a los amantes de la lectura. Tres palabras que implican oportunidades y sueños: algunos verán su primer libro publicado; otros se encontrarán con sus autores predilectos; y muchos más emprenderán el derrotero inagotable, y en ocasiones sufrido, de la literatura y el arte.

Llegó la FILBo, llegó Argentina, llegó el fútbol, llegaron lo que a algunos les falta y a otros les sobra: llegaron las palabras. Canta Fito en el último corte de su álbum Moda y Pueblo: “las palabras siempre se las lleva el viento pero yo las necesito, somos dos viejos amantes   muy chiflados, muy astutos, desafiantes…”. En conclusión: son efímeras pero eternas, son arma y escudo, son amigas y enemigas, son cada uno de ustedes. ¿Cómo no hacerle homenaje a un sustantivo que nos permite disfrutar de todo lo que nos rodea?

Si no ha quedado claro, y aprovechando que el fútbol estará presente en esta FILBo, haga el siguiente ejercicio. Piense en estas oraciones con los ojos cerrados e imagine a su equipo favorito en la situación: campeones con gol al último minuto; derrotados con gol en tiempo de descuento; sacada increíble del arquero; penal a favor o en contra, etc.

Si los verbos que se aplicaron después de pensar fueron recordar, rememorar, evocar, acordar o recapitular, y su rostro expresó alguna emoción positiva o negativa; las palabras lograron su objetivo: no olvidar.

Ahora bien, no olvidar nos lleva a la consigna de la FILBo 2018, “Siente las ideas”. Y una idea se construye con palabras. Así que sientan cada palabra que usen, escriban, escuchen, lean o recuerden. Siéntanlas con el placer de un primer o un último beso. Siéntanlas porque la vida es caprichosa e imprecisa, y en lo que Messi desparrama un rival, se puede dejar de sentir. Siéntanlas porque negarse las palabras es desnaturalizarse, es perder la facultad humana.

Las palabras jamás serán obsoletas. Decía Mario Vargas Llosa en una entrevista a Antonio Caño, director de El País, que “si la palabra es reemplazada por la imagen peligra la imaginación”. Entiendo el temor del Nobel peruano, pero puede estar seguro de que las palabras jamás serán reemplazadas. No imagino a un hincha de Millonarios molestando a su amigo santafereño, a causa de un gol, sólo con símbolos de balones en un chat; la satisfacción está en escribirle a ese amigo “gooooooool” en repetidas ocasiones hasta el punto de desesperarlo. Tampoco imagino a enamorados escribiéndose cartas o mensajes sólo con emoticonos; seguramente deformarían su amor.

Estas “perras negras” como las llama Oliveira en Rayuela de Cortázar, son las que construyen o destruyen realidades. Retomando el ejemplo mencionado en el párrafo anterior, un gol de tu equipo construye una idea de realidad diferente: será una semana tranquila porque tu equipo ganó, tendrás un recuerdo satisfactorio de ese momento, comprarás el periódico para leer las palabras del triunfo; o por el contrario, un gol del rival destruye esa idea de realidad: tus amigos del trabajo te recordarán que ganaron el clásico, querrás eliminar ese recuerdo pero la caprichosa memoria no dejará, luego verás en el periódico las palabras con el marcador en negrilla y mayúscula sumiéndote en la melancolía por la derrota.

Reconozco que la filosofía no es mi fuerte, por eso cuando pienso en el debate de si el hombre es materia o espíritu prefiero no decantarme por ninguna de las dos. De lo que sí me siento seguro es que el hombre está hecho de letras, palabras, mensajes… en resumen, de comunicación. Y considero que por este motivo es que cada año la FILBo se renueva, se transforma, se reconstruye; porque cada año hay nuevos escritores, diferentes invitados, eventos novedosos, visitantes desconocidos, en definitiva, hay nuevas palabras, que afortunadamente, no discriminan sexo, raza, nacionalidad, religión o gustos, lo que significa que hay palabras para todos.

Anuncios