La poesía emigra

Por: Lina Gabriela Cortes 

El pasado domingo 30 de abril se llevó a cabo la II Gala de Poesía en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Durante el encuentro cuatro poetas de diferentes nacionalidades celebraron sus identidades repartidas por el mundo y la necesidad de escribir sobre la tierra de su origen.  Javier Bozalongo (España), Giovanny Gómez (Colombia), Richard Blanco (Estados Unidos) y Nathalie Handal (Francia) conversaron sobre la identidad, el territorio y compartieron algunos de sus poemas.

La primera conexión obvia entre estos poetas es la editorial que los publica –Valparaíso-, dedicada principalmente a la poesía contemporánea latinoamericana, norteamericana y española. La segunda conexión, menos obvia, es una especie de complicidad temática, que involucra latitudes perdidas en el tiempo o el afán de las tierras prometidas que se desdibujan en el camino y que originan otras identidades, otras preguntas y otros poemas.

Nathalie Handal usa la palabra resistencia para definir el sentido de su poesía, mientras que Richard Blanco entiende la poesía como lugar de encuentro, de preguntas y de experiencias que se mueven entre su origen cubano y su acento norteamericano. Ninguno de los dos se aleja totalmente del otro, comparten necesidades vitales de los compatriotas de diferentes nacionalidades que buscan en sí mismos y en los demás alguna historia remota y visible de su origen, de su tierra, para luego encontrarse en el mismo país y hablar de las mismas cosas que los hacen cercanos.

Handal, la poeta franco-estadounidense de origen palestino leyó poemas de La estrella invisible y Las horas suspendidas, específicamente “Blue hours”, “Talhamiyeh” y “Ahmad” poemas que recitó y algunos fragmentos que cantó. Al final de “Blue hours” nos damos cuenta que representa un camino de regreso a su lengua, a su país y a su origen:

(…) ahora mis dientes están machacados, el inglés

se me escapa, el árabe desaparece

el español comienza a tener sentido…

estamos en una finca ahora

quizás estemos seguras,

quizás sea todo lo que deseamos,

pero no puedo dejar de inclinarme para orar

cinco veces al día,

mi país me visita y me dice:

Compatriota- siempre te hallaré

no importa la lengua que hables.

Al lado suyo Richard Blanco, poeta estadounidense de origen cubano,  lee  “Madre Patria” y “Apostando por América” donde reflexiona desde el lenguaje cotidiano, sarcástico y con gran sentido del humor sobre su origen: Cuba, isla en la que nunca vivió pero con la que sueña en todos sus poemas. A través de sus abuelas, su madre y su familia va contando la historia de los prejuicios culturales, los escándalos, y los viajes por el tiempo que son el camino en la búsqueda de la identidad interpelada por la cotidianidad norteamericana y por la ficción caribeña de sus sueños.

En “Madre Patria” dice:

Amar a un país como si perdieras otro: 1968

mi madre deja Cuba y emigra a los Estados Unidos

(…) El zumbido afligido

de los motores, una última, profunda inhalación, aire

familiar que se lleva con ella, una última mirada a todo

lo que ha conocido: las palmeras se despiden (…)

Sabes, mijo, no importa donde naces, sino

dónde escoges morir: esa es tu patria.

Más adelante lee fragmentos sobre la “Teoría Queer según mi Abuela”, uno de los poemas más importantes para él, pues allí vive su experiencia de migrar cultural, social y sexualmente:

No me vas a estar andando por ahí como un puñetero mariconcito,/ que te he visto, coño…/ aunque lo seas (…) Por Dios, nunca mees sentado (…) no te quedes mirando a ‘El Hombre Nuclear’ (…) Nunca bebas refresco con popote ni hojees los catálogos del Avón de tu mamá ni la ropa interior para hombre en los folletos de Sears (…) evita abrazar  demasiado a los hombres -incluso a tu padre-

Poesía escrita en inglés, porque fue educado en inglés y se considera a sí mismo un poeta estadounidense, pero con incisos en español porque hay palabras, sentidos, símbolos imposibles de traducir y que en este caso son necesarios para sospechar su propia búsqueda cubana, desde ambos idiomas, desde una identidad abiertamente homosexual y que transcurre en la pregunta por la poesía.

Giovanny Gómez, el único latinoamericano de la mesa, tiene un registro fresco, joven, que se enfrenta ante las posibilidades infinitas del mundo, que quiere salir, perseguir destinos y caminos. “Una palabra como casa”, es la posibilidad de recorrer por medio del lenguaje el mundo, de cruzar territorios, navegar en la palabra para despertar en cualquier parte del mundo, tal como los que emigran: andan y no se encuentran pero escriben y recorren su identidad.

Señor dame una palabra

que tenga la forma de un barco

un barco de velas inextinguibles

donde pueda ir a conocer el mar

Dame esta palabra por casa

por vestido por amante

deja que ella sea mi soledad

mi alimento y no pueda sobrevivirla

Aquí estoy tan vacío de formas

y silencio…

Toda mi inspiración semeja

el ruido de unas manos atadas

necesito un barco por cuerpo

y el amor por mar

Escúchame por estas alucinaciones

y la vastedad de las cosas que vuelven

a su lugar.

Finalmente, Bozalongo le da a su lectura un tono menos vivaz, es la certeza tranquila, en medio de la sorpresa en la que debe vivir el hombre. El tiempo que es un tema dentro de su poesía, refleja la necesidad de recorrer los caminos esperando lo que venga, emigrar es un camino de sorpresas que descubre el tiempo, tal como como el hombre nuevo.

“Un hombre nuevo”

Olvida lo que sabes.

Vacía tu memoria.

Deja la mente en blanco.

Sólo así podrás ser un hombre nuevo.

(…)

Incluso junto al mar arden recuerdos.

El agua siempre encuentra el camino de vuelta,

las señales efímeras de una vida anterior.

No cargues con maletas

que no son equipaje sino lastre.

Con esta última lectura, todo queda pactado. La poesía resulta el lugar que resiste a los vientos del olvido, y que rescata las microhistorias de sus artífices, que se convierten en historias de toda una generación cubana llegando a Estados Unidos o de toda una población desterrada buscando una casa que no se incendie en la noche y de la que no expulsen más armenios, sirios, palestinos, árabes de su territorio. La poesía otra vez y siempre resistiendo a ser respuesta, siendo camino siendo pegunta inquietante, querella ante la muerte.

 

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