De cuando los colores cuentan historias

Por: AnaMaría Granada

Con frecuencia, la actitud que se suele tener hacia la literatura infantil es impaciente, de poco interés, incluso hay gente que la considera un género menor y aburrido. Sin embargo, charlas como la que tuvo lugar el pasado viernes, 28 de abril, son fundamentales porque nos recuerdan que la infancia y la literatura que le compete, son un terreno totalmente fértil, no solo para el aprendizaje y la imaginación, sino también para las emociones y el reconocimiento de aquello que nos rodea.

En esta ocasión, se realizó un encuentro ameno con cinco ilustradores reconocidos (algunos de sus personajes son adorados por sus lectores: adultos y niños por igual), quienes dejaron claro que su oficio no es tan solo un trabajo. Para ellos, la relación con el lápiz es una de necesidad y el dibujo es el medio por el cual buscan imágenes y maneras de entender el mundo.

Isabel Hojas, ilustradora chilena y ganadora del Premio Internacional Álbum Ilustrado Edelvives 2016 por su libro Una vajilla impar, compartió con nosotros que sus dibujos tienen que ver no solo con el amor por la lectura sino que llevan consigo una sensación estomacal que la lleva a buscar una sinceridad en aquello que narra y en lo que muestra, puesto que para ella, cada material exige refrescar su modo de trabajo. Dijo también, que el momento de mayor efervescencia en su trabajo es el instante en que lleva la idea a la imagen. Y es posible ver, en cualquier ilustración de ella que se mire, que cada personaje y cada trazo abarcan una inmensidad de ensueños, de movimiento y libertad.

La feria. Puzle para Casa&ideas Hojas(2008)La feria. Puzzle para Casa&Ideas (2008) Isabel Hojas (Chile)

En el caso de Gusti Rosemffet, ilustrador argentino altamente reconocido en Colombia, dice que el lápiz es una herramienta sagrada, que literalmente «da su vida para que podamos contar la nuestra». Encuentra en el dibujo una conexión con el espíritu de los niños, desprovisto de miedos y dudas y que le permite encarar un proceso que está siempre al servicio de contar algo. Desde que tuvo a su hijo Mallko, quien inspiró el libro Mallko y papá (2014), ha notado que cada vez dibuja monigotes más sinceros en su opinión, o más feos a los ojos de algunos críticos. De todas maneras, es increíble reconocer que aquellos sencillos monigotes están provistos de emociones, valentía y ternura.

Ernesto, por Lola Casas Gusti 2)Ernesto, escrito por Lola Casas, ilustrado por Gusti Romsefett (2007)

Ciça Fittipaldi, candidata brasileña para el premio Hans Christian Andersen de ilustración (2015/2016) y Claude K. Dubois, ilustradora belga y creadora de una serie de libros para niños que hablan sobre los refugiados y sobre la guerra (Akim Court, 2012), respondieron al porqué la ilustración en la literatura infantil es primordial, puesto que la imagen abarca sensaciones mucho más comprensibles y traducibles que el texto. Ciça dice que ella tiene un proyecto estético que debe ser fruto de la experiencia vivida. Este proyecto se ha concentrado en hablar a favor de las tradiciones frecuentemente silenciadas de las comunidades y los textos de la región del amazonas de su país natal. Sus imágenes cargadas de colores y formas, contienen música y cantos que son comprensibles en cualquier idioma. Dubois también busca contar mucho más en sus imágenes que en lo que narra. Desde hace unos años se ha preocupado más y más por expresar, con la energía del trazo, los sentimientos de los niños, sus miedos a no ser amados y a la violencia. Es firme al admitir que todo lo que compete y preocupa a los niños, debería competer y preocupar a los adultos, e intenta servir de apoyo para explicarle a los niños los temas que pueden causarle temor a los padres.

Quem tem medo do Mapinguary Cica(2)Quem tem medo do Mapinguary (2008) Ciça Fittipaldi
Akim Court (2)Akim Court (2012) Claude K. DuBois

Finalmente, el colombiano Ivar da Coll, padre de Chigüiro e ilustrador de ¡No, no fui yo! (1998), entre otros, compartió que en el dibujo encontró una vía de escape a la Señora Autoridad que le hacía preguntas impertinentes que lo hacían sentir inseguro cuando era niño. Hoy en día, confirma que son los niños quienes tienen las preguntas más sensatas de todas y que hace libros porque tiene la posibilidad de contar una historia en palabras y dibujos. Encontramos en sus ilustraciones a personajes muy juguetones, a veces pícaros y a veces sabios.

Chigüiro y el baño (2)Chigüiro y el baño (2013) Ivar da Coll

Esta charla abrió un espacio donde quienes pudimos ir, compartimos con los ilustradores la ternura y el cuidado con que realizan su arte. Isabel Hojas compartió que lo que más le ha conmovido de su trabajo fue que la hija de unos amigos suyos pudiera ver en sus dibujos una forma de entender la separación de sus padres. Ciça Fittipladi contó que ese mismo día, en el marco de la FilBo, un niño le había pedido que cantara en voz alta uno de las canciones tradicionales que había plasmado, y Claude K. Dubois reveló que un joven, al terminar de leer Akim Court, una historia sobre un niño que se encuentra solo en medio de la guerra, le había pedido llevarse el libro porque era su historia: sus padres se habían separado. Lo único que queda por decir es «¡Gracias por los lápices!».

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