El Rock n’ Roll en la literatura: Una conversación entre Ben Brooks y Jaime Arracó

 Por: Gina Sánchez

“El rock es el lugar de los malsanos” aseguró entre sorbos de cervezas, Ben Brooks, joven escritor inglés, invitado a la FILBo, mientras conversaba con Jaime Arracó, autor español radicado en Bogotá hace varios años.

Esta charla entre ambos autores tuvo lugar el pasado 28 de abril a las 6:00 p.m., en la Carpa VIP, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. El tema que los convocó fue quizás menos solemne que el de otros conversatorios, pero no menos importante. Letras y Rock n’ Roll fue el móvil de esta charla y la oportunidad para considerar la relación natural que existe entre la literatura y la música. La conversación (lejos del protocolo propio de este tipo de eventos) se pareció más al encuentro ocasional de un par de amigos o, por lo menos, al de unos viejos conocidos.

lolito brooks

…Y aunque Brooks y Arracó no sean grandes amigos ni viejos conocidos, su vida y su obra presentan muchas coincidencias. Ambos en sus más recientes novelas (Lolito y Los años queman, respectivamente) escriben sobre adolescentes que padecen la vida porque no saben cómo vivirla y entonces trastabillan y a veces caen. Ambos evocan la adolescencia como ese estado de contínua incomodidad y confusión, como una inmensa sensación de soledad, de constante búsqueda. Y entonces, tener 15 años se siente como andar con los ojos cerrados, caminar a tientas, tener mucho sexo y consumir drogas o, por lo menos, desearlo. Y, sin embargo, las novelas de Arracó y Brooks no se parecen. Cada una tiene un registro y un tono diferente; distintos ritmos y velocidades, diferentes formas de estar y de ser rock n’ roll.

Y así, con la cadencia desordenada de una buena charla, las coincidencias fueron años queman arracóapareciendo. A cada intervención le siguió una canción que había marcado la vida de alguno de los dos; un playlist que se movió desde la música flamenca catalana de Albert Plá hasta las canciones de Iron and Wine. Porque como aseguró el español, el rock n’ roll no es una cuestión de género sino más bien una actitud. Actitud que se vio reflejada en la respuesta de Arracó a la pregunta de Brooks sobre su opinión acerca del reciente ganador del premio Nobel de literatura, a lo que el escritor español afirmó: “el premio nobel es algo que no me interesa en absoluto”. Este gesto de desdeñar las instituciones es a lo mejor una expresión del rock n’ roll que sigue siendo potencialmente el escenario de la contracultura, una efectiva tribuna política y un movimiento contestatario.

Mientras las canciones seguían sonando se hizo evidente la relación vital que tiene el rock n’ roll para ambos autores. La música tiene una directa relación con la memoria, y el poder de evocar el pasado involuntariamente. No hay forma de recordar ni recordarse sin ella. Las personas, los lugares, los amigos y los amores se definen con canciones. La vida (y los libros) tienen siempre un soundtrack. Y así mismo, su quehacer de escritores permanece ligado a la música. Cada libro y su correspondiente proceso creativo solo podrían contarse y explicarse desde las canciones que lo definieron; la música es sin lugar a dudas material y materia de la literatura. Es tal la relación que el autor británico bromeó sobre los personajes de sus novelas, a quienes suele crear, pensando entre otras cosas, en sus gustos musicales. Los personajes que menos le gustan aman a Coldplay.

Brooks y Arracó terminaron la charla como la empezaron, medio en broma medio en serio, acelerada y espontánea, pero con un reclamo implícito en sus palabras: los libros deben tener música en cada una de sus páginas. “No concibo que una novela no tenga música. El sonido, la vida misma, los ruidos de la calle, la música que todo lo penetra debe estar presente en el ejercicio de escribir y en los libros”, aseveró el español enérgicamente. Tal vez lo que no se pudo desarrollar por falta de tiempo es que la música es inherente a la literatura, y que antes de la literatura, en principio fue música. Claro que la presencia de la música en la literatura no solo se reduce a meros referentes textuales, pues no basta con mencionar el nombre de una banda famosa o una canción popular, por el contrario, la música en la literatura tiene que ver con el ritmo, con la cadencia, con los silencios y las pausas. En la literatura hay mucho de música, como en la música hay mucho de literario. Así ha sido siempre.

 

 

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