Ochenta años celebrando el libro en Bogotá

Por Estefanía Avella y Daniel Salgar

La FilBo no es el único evento que ha celebrado la lectura en la capital. En 1936, cuando Jorge Eliécer Gaitán era alcalde de la ciudad, inauguró por primera vez una feria popular del libro. Después, en la década de 1960, vino una feria en el Parque Santander que hace 28 años se convirtió en lo que hoy es la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Estamos en la edición 29 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (“FilBo”),  pero los primeros encuentros culturales en torno al libro en la capital vienen desde la Bogotá que no se extendía más allá de Chapinero, de una Bogotá fría, pequeña, y de cachacos. De la Bogotá que el Bogotazo no había incendiado. En 1936, nació la primera feria popular inaugurada por el entonces alcalde Jorge Eliécer Gaitán. Sobre su desarrollo no se sabe mucho y el impulso sólo duró un par de años. Más de 20 años después, la idea se revivió y se convirtió en el antecedente más inmediato de la FilBo. Para Enrique González, actual presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, el comienzo está ligado a la Feria del Parque Santander, en una pequeña plaza rodeada por el Museo del Oro, el Edificio de Avianca, el Banco de la República y la carrera Séptima. “Ahí, en la década de 1960, la Cámara Colombiana del Libro se hizo cargo del evento que duraba, como hoy,  dos semanas y en el que se acomodaban entre veinte y treinta editoriales en casetas de aluminio en las que se exhibían libros y enciclopedias para los peatones del centro de la ciudad”, dice González.

El 29 de abril de 1988 se inauguró oficialmente la FilBo, cuando Bogotá cumplía 450 años. La unión entre la Cámara Colombiana del Libro y el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá (Corferias) trasladó la Feria a un recinto cerrado y le dio carácter internacional. La primera versión abría camino para que el país se consolidara como un centro impresor y editorial de América Latina. En ese momento, los medios registraron la asistencia de 26 escritores internacionales, 300 colombianos y 150 expositores. Para entonces, el evento mismo era una hazaña: en un país tan golpeado por la violencia, los visitantes tenían la oportunidad de conocer la cultura vibrante de la capital.

Así, la Feria pasó de ser un escenario de exhibición y venta de libros, a un espacio comercial y cultural de alcance internacional. Hoy tiene una rueda de negocios, un foro sobre la profesionalización de la industria editorial, más de 1.500 eventos culturales y este año se inaugurará un espacio para la compra y venta de derechos de la industria editorial latinoamericana.

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