Ricardo Silva Romero y la Historia oficial del amor

Es un recorrido por los acontecimientos más importantes del siglo xx colombiano, un relato de su familia, un retrato de la sociedad bogotana, un libro sobre la integridad y, por supuesto, una historia oficial del amor. Esta es una de las novedades de Random House Mondadori para la Filbo 2016. 

Por Juan Serrano

historia oficialAntes de sentarse a escribir Historia oficial del amor, su nueva novela, Ricardo Silva Romero (Bogotá, 1975)  tenía claras tres cosas: que iba a contar la historia de su familia, que lo haría desde el presente hacia el pasado, y que sería una narración donde cada capítulo correspondería a un día importante de los Silva y los Romero. Fue así como, empujado por el empeño de reunir todas las piezas del rompecabezas, y enhebrar bien los hechos y los datos del relato familiar, Silva recogió más de cuarenta y dos horas de entrevistas, consultó a los arcanos del tarot, buceó en las hemerotecas del siglo pasado y, conmovido, leyó las memorias y los debates de su abuelo materno, el político liberal Alfonso Romero Aguirre. “Es un viaje hacia la semilla”, lo define el escritor bogotano en este mediodía de viernes, sentado en un local de comidas rápidas a pocas cuadras del edificio en el que vive. “Como el cuento de Carpentier que siempre me ha fascinado y que va hacia atrás”.

Las aguas de Historia oficial del amor discurren al revés porque el método mismo encierra la aventura de investigar el pasado cargado de preguntas. “Para mí —cuenta— era más interesante lo que iba a descubrir que lo que sabía. Si lo hubiera escrito al derecho hubiera sido la obra de alguien que ya sabe del todo para dónde va. En cambio, así es el libro de alguien que está investigando, que está yendo hacia el fondo”. Para Silva Romero el clímax de este drama es el pasado y, desandar el camino hasta allí, hasta el origen y la causa de todo lo que sucedió después, representaba la posibilidad y el privilegio de desenvolver a sus padres y a sus tíos y a sus abuelos, como protagonistas de una trama que, en este caso, es la vida misma. “Hay una enorme dificultad para conocer a los demás”, recalca. “Y lo que me interesaba de meterme con la familia —siempre desde una compasión y de un amor claro por todos ellos— es que el proceso iba a revelarlos también. Quería llegar a cuando mi mamá era una niña, o al momento en que Romero Aguirre era un joven político que tenía todo el futuro por delante. Llegar a cuando no le había pasado nada, o no le había pasado todo —mejor dicho—, me va a permitir saber quién era. Ese era el móvil principal”.

Publicada en Cerosetenta, siga leyendo acá.

 

Anuncios