Irma Boom, “la reina de los libros”

Si el diseño editorial fuera equiparable al rock, podríamos decir que la visita de la neerlandesa Irma Boom a la Filbo 2016 es tan importante como el pasado concierto de los Rolling Stones en Bogotá.

Desde sus primeros trabajos en la década de los ochenta, Boom ha demostrado que absolutamente todas las reglas del diseño editorial se pueden romper siempre y cuando esta ruptura se haga con la idea de comunicar en la cabeza. Sus libros son arte, pero siguen siendo libros.

Sus diseños están la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, en la Universidad de Ámsterdam y el Centro Pompidou de París.  Es la persona más joven en haber ganado el Premio Gutenberg -además de un sinfín de reconocimientos posteriores- y en 2007 su diseño para un libro comisionado por la artista norteamericana Sheila Hicks la llevó a ganar en la Feria de Leipzig el premio “El libro más bello del mundo”.

Acá les traemos una colección de fragmentos de varias entrevistas que le han hecho a lo largo de los años:

Irma Boom¿Cuáles son los libros de su biblioteca que son más importantes y tienen más significado para usted?
Tengo una pequeña colección de libros del siglo diecisiete, y me encanta ir a las bibliotecas para ver otros libros muy viejos. Soy consciente de que todo lo uno cree que ha inventado, ya se ha hecho, y la mayoría de las veces de una mejor manera.

¿Estudió pintura en la universidad? ¿Se arrepiente de no haberse convertido en pintora?
Aunque mis inspiraciones principales son artistas como Ellsworth Kelly y Agnes Martin, desde el momento en que conocí a Abe Kuipers, un gran maestro que me enseñó acerca de los libros, me di cuenta de qué quería hacer. Cuando llevaba libros a clase para discusión, nos hablaba de los antecedentes de cada uno de la forma más maravillosa.

Tiene un marcado interés por las estructuras, ¿consideró alguna vez en ser arquitecta?
Mi madre intentó empujarme en esa dirección, pero soy muy feliz haciendo lo que hago ahora: construyendo libros.

Usted influye tanto en el diseño como en el contenido de sus libros, sin embargo, nunca usa el término “editorial”.
Lo uso, pero suena pretencioso porque no escribo. Estoy en el comité de redacción de cada libro. Para mí, es una parte tan natural de hacer un libro que no hablo mucho de esto. Yo defino la estructura de un libro, analizo los escritores, fotógrafos. Y hago toda la edición de imágenes.

Lo comparo con la arquitectura. No construyo casas, construyo viviendas sociales. Los libros están hechos industrialmente y tienen estar muy bien hechos. Estoy a favor de la producción industrial. Odio los números únicos. En un libro que se puede hacer todo, pero hacer una tirada grande, eso sí que es un reto. La falta de restricciones también hace que todo sea más difícil. Yo les digo a mis estudiantes de la Universidad de Yale que tenemos que crear nuestro propio marcode acción. Y si el cliente no lo hace, entonces tenemos que hacerlo nosotros. Tiene que ser integral, de lo contrario no funciona. Soy una diseñadora en todo sentido, no soy una artista. Cuando la gente dice que el libro
parece a una obra de arte, no creo que sea así. Nunca es arte. Nunca, nunca, nunca.

Sus libros son, estéticamente hablando, objetos muy bellos. Al mismo tiempo que son muy reconocibles, son muy ‘Irma Boom’. ¿Cree que tiene un estilo insignia?
Si hay algo en común en mis libros, es la brusquedad; son poco refinados. Muy a menudo hay algo mal con ellos. No es como Walter Nikkels – muy sólido, no se puede cambiar nada. En mis libros ni siquiera importa si cambias los detalles. Es más el todo que es interesante. Esto es cierto para todos mis proyectos – los grandes y los más pequeños también.

Al revisar el cuerpo de su trabajo, es posible ver claramente que fue hecho por una sola persona. También hay elementos que reaparecen. Por ejemplo, siempre utiliza la impresión en los bordes, le gustan los agujeros de troquelado a través del libro, utiliza dos otres tipos de letra. ¿Se trata solo de un gesto estilístico?
No, en lo absoluto. Si hago agujeros en las páginas, siempre es para un propósito. No puedo diseñar sin una idea.

Irma Boom¿Cuáles elementos confluyeron para que [el libro de Sheila Hicks] fuera tan exitoso?
Ya había trabajado con Sheila Hicks por tres años en un proyecto -un catálogo de su obra- pero no había fecha límite, entonces empecé a experimentar. Debí de haber hecho unos quince modelos para su libros. Luego ella recibió una invitación para una exposición en el Bard Graduate Center, y de repente tuvimos que hacer un libro en seis meses. Así que usé algunos de los ingredientes que ya había diseñado y los puse en el libro. También me hice amiga de Sheila -nos habíamos visitado y viajamos juntas-, entonces llegamos a conocernos muy bien, y creo que eso se puede sentir en el libro.

¿Compiten los libros con la Internet?
Creo que el tema de Internet y los libros es muy interesante. Los libros se hicieron mucho más interesantes debido a la Internet. Desde que hicimos su libro, el trabajo Sheila Hicks aparece en Internet. Sheila tiene 73 años, pero con el libro tuvo un resurgimiento, ahora la gente sabe quién es ella. Antes del libro, solo la gente de la década de los setenta la conocía. Y a su vez, el libro ganó reconocimiento -se volvió más importante- debido a la Internet.

 

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