Valerie Miles, Cuestionario FILBo

Autora, editora y traductora estadounidense que en esta entrevista nos da lecciones valiosas sobre la escritura, el reconocimiento y las apuestas literarias como la revista Granta.

Valerie Miles es cofundadora de la revista Granta en español, actualmente publicada por  Galaxia Gutenberg. Colaboradora habitual de The New York Times,The Paris Review, y El País, La Vanguardia y ABC de España. Es una de las mujeres que más sabe sobre nuevas voces en la literatura latinoamericana.

Además de estar en la Feria ¿cuál es el plan que no se va a perder en Bogotá?

Comerme un buenajiaco en un pequeño restaurante familiar al que me llevaron la última vez que estuve allí, cerca de la Plaza Bolívar. Otra visita gastronómica imprescindible es Astrid y Gastón. También me daré una vuelta por las librerías del capital, El Fondo de Cultura Económica, Casa Tomada, Arteletra…y por los barrios de Candelaria y Macarena. Este año me gustaría subir a Monserrate, algo que no he podido hacer en visitas anteriores. Ya he visto los espléndidos museos de Bogotá: del Oro, Nacional, de Botero y quizás haga una revisita, pero siento mucha curiosidad por ver la Catedral de Sal y algunos parajes naturales cercanos.

Macondo es el ‘país’ invitado este año a la FILBO, para usted ¿qué es Macondo?

Macondo es un lugar de la imaginación compartida, un país de asombro y maravilla, de magia y deslumbramiento. Para mí es un lugar real, porque existe dentro de cada una de las personas que han leído a García Márquez, algo secreto que compartimos los que hemos tenido la gran suerte de entrar en este territorio mágico.

Es un lugar de empatía, donde nos encontramos los unos con los otros y nos entendemos más y mejor, porque en cada uno de los personajes hay algo de nosotros también, por lo que forma parte de nuestro mundo íntimo e interior, pero también forma parte de un mundo compartido. No hay dos Macondos iguales, y solo hay un Macondo… es una ciudad especular, una ciudad de ensueño.Es un lugarque habitan los fantasmas de viejos amigos con quienes tenemos la oportunidad de reencontrar nuevamente cada vez que abrimos Cien años de soledad. ¡Mira, allí está Melquiades!

La franja central de la feria este año es “Leer a las mujeres”. ¿Qué mujer escritora recomienda leer?

Recomiendo enardecidamente a Hebe Uhart. Tiene uno de los oídos más finos de la literatura latinoamericana, y unapostura frente a su obra que no hace concesiones. Además, es una gran conocedora de la obra de Simone Weil.

UhartEsuna escritorasui generis. Escucha a la gente en las zonas rurales y graba el habla que se está perdiendo con el tiempo y el proceso de urbanización. Atestigua estas formas de expresión, les da forma y crea artefactos literarios de primer nivel. Durante muchos años ha sido una referencia casi oculta, debido a que realmente no le importa nada la fama o el reconocimiento, no presta corte a los poderes editoriales o literarios. Simplemente escribe. Pero muy a su pesar, la hemos descubierto y no hay nada que hacer. Queremos más. Este oído tan privilegiado, este poder lingüístico, la convierte en una estilista de primera. Y cuando juntas todo eso con el sentido de humor mordaz, sabio, el resultado es una obra que toma prisioneros.

¿Cuáles cree que son las nuevas voces en la literatura latinoamericana que no han tenido suficiente reconocimiento?

Lo del reconocimiento puede ser un arma de doble filo y siento mucha suspicacia cuando encuentro escritores que lo cortejan como una medida de su talento. Escribir requiere mucho trabajo, muchos años de dedicación a la lectura, al aprendizaje literario de técnicas y formas. El reconocimiento vendrá. O no. Lo que importa es el trabajo.

Si el reconocimiento llega demasiado pronto, puede estropear a un escritor inmaduro y terminar siendo un calvario, afectando la forma de escribir. Te puedes perder siguiendo caminos estilísticos que no son tuyos si no lo que el reconocimiento pide de ti, o un editor avispado que solo quiere vender libros.

Un escritor serio, como lo es Hebe Uhart, no necesita que nadie más le diga lo que vale.Necesita tiempo y pelearse consigo mismo frente a su creatividad.Pero si me preguntas por dos jóvenes escritores que me han gustado lo suficiente como para pedir que colaborasen en el nuevo número de Granta, el segundo “Matar el tiempo” que sale en Galaxia Gutenberg a finales de abril, y aún están al principio de sus carreras, podría citar a Verónica Gerber de México, que ganó el premio Aura Estrada, y Mariana Enríquez de Argentina.

¿Cuáles son sus criterios para pensar que un texto es una buena obra literaria?

Que me ponga los pelos de la nuca en punta. Que me agite y no me deje tranquila durante días. Que la estructura base suba como un holograma y me persiga como un fantasma. Que de la sensación de que el escritor haya sabido cumplir con sus intenciones, lo cual quiere decir que ha encontrado la forma, el punto de vista, el tono, el lenguaje, y las técnicas exactas para contar esa historia de la mejor manera posible.

¿Por qué seguirle apostando a revistas de narrativa, reportaje y crónica, como Granta?

Revistas como Grantason la mejor medida para determinar la salud de un ecosistema literario. Los escritores necesitan lugares donde publicar entre libros, probar algo, tener la oportunidad y las páginas para intermezzos en su trabajo y colaborar con un editor que también tenga ideas. Y lasvoces emergentes de nuevos escritoresnecesitan lugares donde emerger sin tener que ir de cero a cien y estrellarse contra el muro del mercado.

Pero más que nada, los lectores merecen tener un acceso a la experiencia de la literatura, el asombro, aunque no tengan tiempo para meterse en un libro entero. La revista Granta sale en formato de libro para ser coleccionado, porque de número a número va dando testimonio de los asuntos que nos importan en cada momento, los temas de un tiempo en la tierra, perocon un nivel de excelencia que permite volver a los textos muchos años después y seguir disfrutando.

Una revista temática permite mirar un asunto desde varias perspectivas y formas literarias a la vez; varios puntos de vista, diversos modos de acercarse a un solo tema. En este sentido es realmente fascinante… Es como ir a un museo donde alguien te ha comisariado una serie de cuadros alrededor de un tema. Cada texto es un cuadro diferente. Y ahora estamos trabajando para que Granta sea absolutamente imprescindible, las tendencias más actuales, los escritores más importantes, una ventana que mira al mundo entero a través de 15 idiomas distintas. Intercambiamos información y sabemos lo que está pasando en el mundo.

Es importante que los escritores, los editores, pero más importante los lectores, apoyen a estas revistas porque enriquecen, nutren, y aportan experiencias bellas que solo pueden darse en el lugar de la imaginación. Leer nos hace sentir, nos hace preguntar, nos obliga a pensar de otra manera. Una revista como Granta ofrece esta experiencia y cada número es comisariado muy cuidadosamente para ser un total, para aportar una experiencia totalizadora; hay juegos de subtextos y claves que abren puertas subterráneas y susurros interiores, soplos de viento, relaciones especulares que nos invita a ver el mundo de maneras nuevas.Hay que leer. Hay que leer lo bueno. Hoy en día hay tanto ruido que volver a una marca de calidad es como un alivio.

¿En qué proyecto literario propio está trabajando actualmente y cuál ha sido su proceso creativo?

Estoy trabajando en un libro de ensayo, una especie de memoriaque explora la tradición del escritor expatriado, al que me inscribo. De joven me deslumbró la obra de los escritores americanos en París, los de la Generación perdida. Modelé mi vida como una gran aventura literaria, crecí en un área cerca de donde son GertrudeStein y Malcolm Cowley. Pero en vez de ir a París, me quedé en Barcelona porque me pareció un lugar fascinante y mucho más original. Lo hablé mucho con Paul Bowles en su día, que también huyó de París camino a Tánger, y aún conservo muchos documentos como cartas, faxes, postales que marcaron encuentros con escritores como Henry Roth, John Updike, SusanSontag, o SaulBellow y editores como George Plimpton. También estoy escribiendo ficción pero… prefiero no hablar de ello todavía.

No escribo todos los días porque soy de las que necesito concentración total a la hora de escribir y no me dedico exclusivamente a ello. No puedo estar pendiente de nada más cuando estoy escribiendo, necesito concentración total. Por lo que me gusta escribir muy pronto por la mañana cuando no hay nada más entre el sueño y mi conciencia, este espacio íntimo de creación sin ningún tipo de interferencia exterior. Entro en mi cueva.

Leo mucho en preparación, tomo notas a todas horas, en todos lugares, y también escucho libros para pillar ritmos, timbres, a veces escucho libros durmiendo. Y cuando siento que ya está, que todo está absorbido y procesado y existe como un magma que necesita que le dé forma, suelo salir a correr. Hay algo del contacto físico que ayuda en este momento. Después me levanto a las 5 de la mañana, a las 6 como tarde, y escribo en total silencio, cuando el mundo está todavía a oscuras y siento que estoy dando nombres a los animales.

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